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Filosofía · Autoconocimiento11 de julio, 20266 min de lectura

Los lentes sucios de la mente: cómo los Kleshas distorsionan tu realidad

Por Matías Schmidt

La ilusión de la percepción objetiva

Todos creemos que vemos el mundo tal y como es. Estamos convencidos de que nuestros juicios, miedos y reacciones son completamente objetivos. «Esta situación es mala», «esa persona me quiere perjudicar», «esto es insoportable». Vivimos reaccionando ante proyecciones, sin darnos cuenta de que la realidad que percibimos está teñida por un filtro interno distorsionado. No sufrimos por cómo es el mundo: sufrimos por el color de los lentes a través de los cuales lo miramos.

El origen: los Kleshas como defectos estructurales de la psique

Patañjali define a los Kleshas como las aflicciones raíces o tendencias causantes de dolor. Son defectos estructurales de Citta que funcionan como los «lentes» por defecto desde los que percibimos el mundo. La mayor parte del tiempo vivimos bajo el velo de Avidyā (la ignorancia fundamental), que no es falta de información académica sino una estructura perceptiva errónea que opera en cuatro niveles: confundimos lo impermanente con lo permanente, lo impuro con lo puro, el dolor con el placer y nuestro ego con nuestro verdadero ser (Ātman).

A partir de esa raíz se manifiestan las otras cuatro funciones que tiñen la mente:

  • Asmitā (egoísmo): identificación con el instrumento de percepción (creer que soy mis pensamientos o mi cuerpo).
  • Rāga (apego): aferramiento ciego al placer condicionado del pasado.
  • Dveṣa (aversión): rechazo y miedo al dolor o a lo incómodo.
  • Abhiniveśa (miedo a la muerte): apego a la continuidad de la identidad del ego.

Cuando operás bajo la influencia de Rāga o Dveṣa, tu intelecto (buddhi) pierde su neutralidad sátvica. El ego reacciona de inmediato para defenderse o poseer, fragmentando tu atención y manteniéndote oscilando en los estados más bajos de conciencia.

El método de las cuatro preguntas para limpiar tus lentes

Los Kleshas pueden ser dolorosos (kliṣṭa) o ser usados conscientemente para movernos hacia la claridad (akliṣṭa). Para cambiar estas tendencias de autosabotaje, la herramienta principal es el desarrollo de la autoobservación activa.

La próxima vez que experimentes sufrimiento o una reacción desproporcionada, detené el impulso automático y hacete estas cuatro preguntas diagnósticas:

  • ¿Qué es lo que no estoy sabiendo o ignorando aquí? (Avidyā).
  • ¿Con qué me estoy identificando tan fuertemente? (Asmitā).
  • ¿A qué me estoy apegando de forma desesperada? (Rāga).
  • ¿A qué le tengo miedo o qué temo perder aquí? (Dveṣa o Abhiniveśa).

Al iluminar el mecanismo del klesha, le quitás su poder inconsciente, limpiás el lente de tu mente y recuperás la capacidad de ver y actuar con verdadera libertad.

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